Prefiero que me quiera un Domingo por la mañana, en pijama, con el pelo enredado y el maquillaje casi quitado. Prefiero que me diga la verdad, que no me juzgue. Que me vea y le brillen los ojos, que pueda salir todos los sábados de fiesta aunque yo no salga, que me llame inesperadamente. Que me mande un WhatsApp a las 5 de la mañana recordándome el día en que nos conocimos. Prefiero que cuando sonría yo sea la causa, y que cuando llore yo esté ahí para abrazarle y compartir lo malo con él. Poder quedar toda la tarde y que nos sepa a poco. Que me de la mano sin importarle quien esté delante, y que me comprenda cuando le pido explicaciones. Prefiero que no sea perfecto, porque yo no estaría a la altura. Prefiero discutir y que me calle con un beso. Prefiero... simplemente estar con él, sin importarme nada, sin importarme nadie. Que mi mundo lo sostenga él, y que yo sostenga el suyo. Y que si alguna vez se me cae... me ayude a recogerlo.