Me dije aquel día que empezaría de nuevo, apartándote de mi. Estaba completamente segura de que no formarías más parte de mi vida, de mi historia, de mis recuerdos. Pero me equivoqué. Sigues estando presente, y ahora más que nunca... Porque cuando cruzas el pasillo y nuestras miradas se cruzan siento como si me estuvieran intentando encoger el corazón a la fuerza. Y no es una sensación mala, me encanta sentirla y más si es contigo. Pero creo que a estas alturas mi corazón debe resistir esa fuerza, y las que vengan. Supongo que el tiempo hará que consiga mirarte a los ojos sin pensar en la única noche que tuvimos, y en aquellas miles que pudimos tener.

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