El tiempo funciona sin pilas. Los trenes no esperan y se largan. Los capuchones de los bolígrafos se pierden. Las palabras son inversamente proporcionales a todo lo que queremos decir. Los sueños siempre llegan con retraso. Los lunes son odiosos. Los bordillos están dónde no te los esperas. Los malos son muy malos, y los buenos, no lo son tanto. Pero se trata de caer y levantarte, alegrarte los viernes y joderte los lunes, abrazar a quien te abrace y quien no pues no le abrazas y punto, y no pasa nada.
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